Las playas del extenso largo de la represa Macagua II, bañadas por las aguas de Caroní, invitan al disfrute y sano esparcimiento de los visitantes. En su orilla sur, reposan las ruinas de la Iglesia de la Purísima Concepción de Caroní, conocida como la Misión del Caroní, silencioso testigo de otra época, cuando la prosperidad de las misiones impulsó la región. Fue fundada en 1724 por los capuchinos catalanes con el nombre de la Purísima Concepción de Suay. En 1729 fue destruida por la peste de viruelas, a poco fue quemada por los ingleses y en 1747 diezmada por una epidemia de sarampión. El pueblo sufrió tantas calamidades y en 1816 estaba poblado por 946 indios guayanos. Según el padre Fray Castellano de Carrocera ésta fue la primera de las prósperas y bien organizadas misiones guayanesas.